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04/21/2006: "Apesta a como un espiritu puretón"
music: Territorial pissing - Nirvanamood: Retro
Ayer en el aeropuerto, poco antes de embarcar, un compañero y yo recordabamos canciones del Nevermind de Nirvana. Tatareábamos buscando sonidos que parecía tallados en nuestra memoria y un tanto erosionados por el implacable paso del tiempo. El, con su inglés infinitamente mejor que el mío, ponía ese punto a los estribillos y arranques que tanto ayudan a tirar de una canción pa'lante. Yo, con algo menos sentido del ridiculo que él, me crecía cuando parecían salir los acordes y me permitía el lujo hasta de "puntear" con el infalible "nananana". Hoy me ha venido un flash de esa escena y vértigo ha recorrido mi cuerpo. Recordé como en mi infancia, mi padre y mi madre tiraban de estribillo para recordar canciones de su juventud que por suerte quedaron talladas tambien en esta memoria a la que tanto quiero y tanto me falla. En aquellos días yo no veía a mis padres como los dos jovenes treinteañeros que eran sino como dos "carrozones" (en el sentido más cariñoso y positivo que se le puede dar a la palabra) que habían cerrado un ciclo y lo recordaban al canturrear aquellos temas. Al menos ellos eran dos jovenes enamorados que viajaban en coche con sus pequeños que que recordaban juntos sus días felices bajo ritmos de teen-idols, rockanroleros y algún que otro melódico. Yo en cambio, en la despersonalizada terminal de un aeropuerto que parece un cementerio, entono las canciones de un heroinómano que se suicido (o eso dicen) y al que la vida le pareció una gran mierda. Y para colmo las cantábamos con ilusión y muchas ganas...
Para alguien que ha saludado los 35 con un estado anímico muy saludable y que espera, en breve, mejorar su estado físico ;-), este tipo de flashes son una alarma que salta y a la que, durante dificiles segundos, cuesta encontrar su clave para apagarla. Pero siguiendo mi politica de ver el vaso medio lleno, prefiero que el flash me salte de vez en cuando y me haga reflexionar sobre el camino que me ha llevado hasta aquí: la suerte, el trabajo, los errores, las penas... Ya hay en el mundo bastantes "pelfetos" que te cuentan lo bien que le marcha todo y lo bien que lo planificó todo (la suerte no existe en sus vidas). Que no tienen mácula ni la podrán tener y que siempre esperan el momento, adecuado o no, para darte ese toquecito irónico-sardónico-cínico-palurdo-reventón que los deja tan contentos y tu lo contabilizas como una más en el saco de las soplapolleces. No hay una cosa más dura que no reconocerse en el espejo.

