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05/10/2006: "Esc Kiroshi y sus tallarines con cerdo"
music: Superdiscochino - E&Amood: Sorpresa oriental
Acabo mi largo y solitario paseo por Madrid en el chino de San Bernardo. Plagado de recuerdos me siento en una pequeña mesa cerca junto al pasadizo de la cocina y rememoro aquel dia en que Ella me regalo por sorpresa mi PS2, cuando presenté mi torbellino, con poco mas de seis meses, al gran V. O los almuerzos express con este último, Isidrin y Champion hablando de lo irresoluble y recordando aquel maravilloso año del naufragio. Vamos, que el chino de San Bernardo es para mi como el Bronze para Buffy pero en version gastronómica.
Y mientras mi mente volaba, un leve roce con la realidad me cambia a "watcher mode": me acaban de poner los tallarines con cerdo y ¿me lo ha servido un niño?. Cuando intento verle la cara el tipo se ha metido en ese pasadizo del que sacan platos calientes sin ningun ruido de pinches o cuchillos. Hago un inspeccion rapida y quedo sorprendido ante la juventud de los empleados del local. Las jovenes que estan en caja no parecen llegar a los dieciocho. Hay un camarero, de no mas de metro y medio, que aparenta catorce. Un espigado microcefalo que si llega a los dieciseis seria un milagro. Y el gerente, con su pose de yakuza en el exilio, por mis huesos que si llega a los veinte me echo a fumar negro sin boquilla. Y a pesar de la aparente juventud, el restaurante funciona como un reloj suizo, sin prisas pero sin pausa, atentos mas no agobiantes. La eficiencia juvenil del oriente mas lejano. Y esto es lo poquito que vemos de su "mundo"...
Termino el esquisito pollo al limón(una noche, es una noche ;-)) e intento localizar a ese infante escurridizo que me sirvio el primer plato. Inutil aventura. Lo bautizo como Kiroshi en honor del inmortal personaje que popularizó Humor Amarillo y nunca le vimos la jeta. Paso un buen rato de sobremesa intentando dar con él pero es escurridizo, se mueve entre sombras.

