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05/27/2006: "Frustración Filatélica"
music: Jambo Loco - La excepciónmood: Repetitivo
Sábado a medio día corremos como galgos. Mi Tornado y su papa, en desesperada carrera por las calles de una ciudad invadida por carretas y tractores que buscan su Rocío particular, arrastran sus lenguas por culpa de una promesa trasnochada de viernes antes de ir a la cama: el sábado vamos al cuenta cuentos. No se desde cuando lleva el tema este tema funcionando, las primeras noticias que tengo son de hace unos diez años en teterías y cafés teatros de la capital del reino. Olvidándonos de la fecha de inauguración de este "embalse cultural", lo cierto es que para los menores de diez años es un bálsamo que les capta la atención como ninguna otra actividad lejos, gracias a Dios, de playstations y televisiones alienantes.
Y ahí estábamos a la carrera, el tornado sudoroso sobre la espalda de su padre y este con las chanclas descolocadas y con las consiguientes chinitas bailando bajo la planta del pie izquierdo fastidiando lo inimaginables. A escasos cincuenta metros de la librería/museo donde se desarrolla la actividad, observo como un tipo delgado y pequeño, con paso tan rápido como nosotros, camina con la vista perdida y sus mofletes recogidos al tiempo que exagera sus morros como si estuviera ensayando una mueca. Bajé la pequeña de mis hombros aprovechando para dejar pasar al tipo del que mi sexto sentido de pequeño saltamontes me decía que nada bueno arrastraba. No acababa mi Tornado de tomar tierra cuando el caballero, con el rostro encendido y descompuesto, comenzó a lanzar escupitajos del tamaño de chupitos de Jack Daniels como si tuviera la destilería en sus glándulas salivares. No se si fueron doce o veinticinco los esputos que plantó entre la tela metálica y la puerta acristalada que acotaban la la entrada de un comercio de aspecto opulento y grandes dimensiones. Tras el último "gapo" y sin tiempo para tomar aire, arrancó de su boca un mantra de improperios y lamentos que fue quedando a nuestras espaldas pues, no olvidemos, lo importante era nuestro cuenta cuentos.
Ya mi princesa escuchando un historia sobre una mariquita, no gay, a la que le falta una manchita, miro por la puerta de la librería y aún puedo ver al tipo machacándose frente a la puerta del comercio cerrado a cal y canto. Afino mi vista y leo en un luminoso de notable tamaño: Forum Filatélico. Y comprendo muchas cosas. Lo que para mi había sido toda la vida un equipo de baloncesto y, en mi ¿ingenua? Infancia, les creí los dueños de la editorial Forum de mis personajes Marvel, resulto con los años ser una pirámide de enriquecimiento alrededor del mundo de los sellos. Siendo mi familia fieles filatélicos y numismáticos se, de alguna manera, el valor histórico de ambos coleccionismos pero también su coste en la inversión. Y así, cuando leo que estos "coleccionistas sin colección" recibían réditos de más del seis por ciento anual sin tener ni pajolera idea de lo que iba el negocio, me sonrió con cinismo y no puedo sin mas recordar otros fraudes de este tipo que desde que existe economía se han producido y siguen el paradigma de "duros a cuatro pesetas". Un poco más me sorprende cuando la gente tiene todos los ahorros de su vida en un "club" sin ningún seguro ni aval y ahora espera que el estado los “recoja”. No se si por la confianza en el amigo de toda la vida que te vendió el primer paquete o por que la avaricia es muy humana, el hecho es que la gente que tenia metida ahí su pasta parecía que no quería saber como funcionaba la máquina que alimentaban pues los resultados eran buenos, muy buenos. Allá el que tenga pues lo que es yo nada más que deudas.
Volvemos del cuenta cuentos por el mismo camino. El tipo ya no esta, no quedan restos de sus obsequios a la organización filatélica. Tristemente para él, su actuación matutina no le habrá restado ni un ápice su frustración y su vida tiene que ser un auténtico calvario. Si lo conoceis, si trabajais con el o vais a desayunar al mismo bar, decidle de mi parte que la cosa tiene mala pinta y lo mejor es dejarse de escenitas, ponerlo en la via legal y seguir pa’lante pues la vida no se puede parar por una frustración filatélica.
El refranero es lapidador en estos casos: La avaricia rompe el saco. O lo que es igual, desconfía del que más da pues es el que más se lleva (ese de mi cosecha).

