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06/29/2006: "Naipe vs Naipe"
music: Pobre Tahur - La Fronteramood: Nostalgia v2.0
Fui un “niño de comedor”. Todos los días durante mi prehistórico EGB, mientras la mayoría de mis compañeros se iban a casa a almorzar, un grupo de “valientes” nos enjaulaban en un inmenso campo de deporte donde hacíamos tiempo antes y después del rancho que puntualmente se repetía cada semana. En esta espera jugábamos al fútbol con balón pinchado, al baloncesto sin canasta (una cubierta de neumático sobre un porteria de balonmano era nuestra mejor canasta), a las canicas sin manguera o al quema/mate/balón prisionero, en este último caso con féminas (ummmmm). Pero si hay algún juego con el que nos “machacábamos” sin pausa ni cansancio eran las cartas. Pero nada de mus ni tute ni brisca, las cartas eran de aviones, coches, lanchas fuera borda, dragsters o motos. Cada naipe era un modelo de vehículo con sus características y el juego era muy simple: en cada mano el último jugador que había ganado seleccionaba una característica comparándose todos los naipes superiores de los mazos contra esa; aquel que tuviera el guarismo más alto ganaba, recogía todas las cartas y vuelta a empezar. El callo que llegamos a pillar, principalmente con las cartas de coches y de aviones, fue tremendo. Teníamos memorizadas las barajas y con solo mostrar la carta al que le tocaba seleccionar característica sabíamos que pediría. “El blanco” por su superior autonomía, “El Azul” por su tope de altitud o “El Douglas” por ser el más rápido son recuerdos de aquellos aviones que han quedado grabados en mi pobre ROM que superan el paso del tiempo. Durante aquellos días de tahúr de recreo acuñamos frases como “me ha dejado seco” o “las tiene colocás”, desarrollamos una especial habilidad para detectar marcas invisibles en las cartas del contrario y en ocasiones las alianzas, inicialmente prohibidas, se conjuraban para machacar al sabiondo de turno. Que pena no haber saltado de allí a Torrequebrada.
Ahora, más de veinte año después descubro que este tipo de barajas vuelve a tomar fuerza. De la mano de una compañía yanki y de nuestros viejos conocidos de Hasbro se presentan al infante del siglo XXI bajo el titulo de TOP TRUMPS. En los USA/UK tienen cartas de todo lo comparable. Aquí han sacado un para de barajas de SW, una de superhéroes DC y otra de Marvel, una de los Simpsons, otra de animales y una de El Señor de los anillos. Y como no, me he hecho con un par de barajas para recordar viejos tiempos. Su calidad es la esperada, su defecto es que no tiene reglas más avanzadas. Lo que hay es lo que se ve, el viejo estilo de “el que la tenga más grande” en una baraja de 30 naipes que da juego de 2 a 6 jugadores (aunque este modo sería un poco el de muerte subita). Posiblemente me pille un par de ellas más, la de SW, pues son esas cosas curiosillas que nunca sabe uno si las volverá a ver. Seguramente, no jugaré mucho con ellas, serán otro elemento más de mi Colección de Nostalgia que parece no tener tope.
Mi tornado y yo ya hemos jugado nuestras manos y aunque aun no sabe leer, ya distingue que numero es mayor y menor y me aprieta los machos con las características que ve que le funcionan. La pobre se cabrea cuando pierde dos manos seguidas y ya me ha dejado un par de partidas sin terminar pero la chiquilla tiene buenas maneras y no me extraña que en un par de años me “deje seco” en un par de vueltas. Y es que la siguiente generación es más sagaz que nosotros.

