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09/10/2006: "kamikazes del S.XXI"
music: Banzai - Miguel Riosmood: Suicida
Dice la Wikipedia que la palabra kamikaze viene de dos palabras, kami (dios) y kaze (viento), y se suele traducir como "viento divino" o "aliento de los dioses". El significado, con una carga poética muy al estilo de lo que viene del país del Sol Naciente, hace referencia a un tornado o tifón que protegió Japón de una invasión mongola en el siglo XII (ver Wikipedia). En el siglo pasado, el termino se popularizo cuando se asoció con los aviadores suicidas que durante la Batalla del Pacífico destrozaron a la flota aliada haciendo sus aviones papilla contra destructores, porta-aviones y todo en lo que pudieran ser destrozables.
Hoy en los albores de S.XXI, el termino parece haber quedado para terroristas sin cabeza, ni escrúpulos, que se explosionan en aviones o autobuses. Pero yo he encontrado un nuevo uso de la palabra Kamikaze. La circunscribiremos al entorno empresarial. Más precisamente, al multinacional. Allí donde cuatrimestre tras cuatrimestre se lucha en un mercado que, magicamente, es siempre mas competitivo , agresivo y dinámico que el cuatrimestre anterior. En ese ambiente, los diferentes jugadores, que como en una novela de Morckock no son ni mucho menos personas, toman acciones en busca de su mayor interés y perjuicio de su competencia. Y esas acciones pasan a ejecutarlas personas, como tu y como yo que se diría, que muchas veces sin comprenderlas y otras tantas sin compartirlas siguen el dictado de lo que El Ente dicta. Y es en ese dictado donde, sin darse cuenta o sin querer darsela, muchos de esos asalariados reviven el espíritu del japonés aviador y se lanzan contra algo que hasta que no están lo suficientemente cerca no saben que es letal para sus vidas profesionales y, seguramente, personales. Las grandes diferencias entre este kamikaze y el tradicional es que el aviador sabía a dónde iba, era participe de un ritual y su grito "banzaaaaiiiiiii" parecía responder al culmen del rito que pondría fin a su vida. El corporativo solo sigue el rito de pagar la hipoteca y su único grito será un leve gruñido diciendo "Joder, joder, que esta vez me ha tocado a mi..."
Esto es solo el principio del fin. Y yo estaré allí para contarmelo a mi mismo.

