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02/11/2007: "Divirtiendome con la Copa"
music: Pobre Tahur - La Fronteramood: Finalista
Sigo la Copa del Rey de baloncesto con autentica pasión. El basket es uno de los pocos deportes que me interesan lo suficiente como para ver cualquier tipo de partidos: masculinos, femeninos, de NBA o de la Liga Israelita. Hay estrategia, espectáculo y, lo más importante, oportunidades. Un equipo puede estar diez arriba al empezar el último cuarto y, si la concentración falla encadenando un par de errores, puede encontrarse con el rival echandole el aliento en el cogote y dándole la vuelta al partido. Eso lo he visto en el basket y en pocos más deportes de equipo.
Y la Copa del Rey, como epítome del torneo del KO, comprime todas las alternativas, tanto técnicas como estratégicas como sentimentales, y las destila en los siete partidos que se juegan. Esta edición que se juega en mi mundohogar, está siendo particularmente espectacular y los equipos, salvando desgraciadamente al anfitrión y al paisano regional, han demostrado una ultramotivación que nos han hecho disfrutar de encuentros con prorroga, que se resuelven en el último tiro o cambios de rumbos propios de este deporte. Como decían los yankees a principios de los noventa: "I love this game".
Yo, como buen cristiano y padre de familia, veo los partidos desde casa. Por la autonómica y La Dos. Y se lo que me pierdo. Ya se que el pabellón tiene un encanto especial, ese sabor de comunidad viviendo el espectáculo, gritando al unísono, la vibración de la grada y el sobaco sudoroso del vecino en la jeta maldiciendo una canasta que se sale. Con sus pros y sus contras, la cancha es un plus. Pero abnegado a la televisión, intento ver el lado positivo de la comodida del hogar y la oportunidad de la repetición. Pero, como no podía ser de otra manera, siempre hay algo que lo agua. Y, desgraciadamente, en este apartado hay tres jodiendas:
1.- La pobreza en la retransmisión. Una puñetera cámara da el partido desde tribuna a medio plano el 90% del partido. No hay nada más. Parece como si estuviéramos a finales de los sesenta o nuestras televisiones estatal y autonómica tuviesen los mismos medios que un canal pirata de barrio. Parece que aquí no hemos visto partidos de la NBA o de Euroliga retransmitidos por otras teles. Tal vez alguna mente pensante aun supone que tenemos las teles en blanco y negro.
2.- Ausencia total de repeticiones. El baloncesto es algo muy dinámico, totalmente de acuerdo, pero hay muchas oportunidades para mostrar repeticiones de momentos espectaculares o conflictivos sin entrar en el analisis táctico sobre la marcha. En esta Copa la racanería en el apartado repeticiones llega a extremos nunca vistos (tal vez en el Mundial de Japón se acercaron). Y como muestra un botón: en un tiempo muerto de un partido del viernes, el camara invierte el minuto en enfocar una silla rota de la que no se hacía ninguna referencia en la narración. Mañana es la final, creo que la grabaré para poder ver mis propias repeticiones.
3.- La mezquindad en las retrasmisiones. Somos humanos y tenemos filias y fobias. Lo comprendo y hasta puedo aceptarlo en un profesional de la comunicación que está retrasmitiendo un partido de baloncesto siempre que todos juguemos con las cartas boca arriba y esa filia/fobia quede en mera anécdota, nunca afectando el resultado de la retrasmisión. Hoy, durante el partido TAU-Real Madrid, he sentido verguenza de un profesional que se vanagloria de llevar veinte años retrasmitiendo el torneo. El señor Pedro Barthe, que ha sido o es director de deportes de TVE (la verdad el cargo no me importa un pimiento), daba por muerto el partido en el minuto cuatro del primer cuarto. Sus estadisticas mágicas nos adelantaban que si el TAU metía la primera canasta, tenía amplias posibilidades de ganar el partido; que si se iba de siete puntos, ganaría el partido; y, la mejor, la supuesta magia del aro del TAU que no permitía que el R.Madrid se pusiera por delante. Se me hace duro pensar que un tipo que se supone ha mamado baloncesto desde que es un chaval, es tan lerdo como para pensar realmente todas esas estupideces que es capaz de largar por la tele que pagamos todos. La única opción que me queda es pensar que sus preferencias le pueden y su narración se empozoña al pensar que un equipo que no es de su gusto pueda llegar a la final. Menos mal que el bueno de Joan Creus, maestro donde los haya y del que puedo pensar por su trayectoria profesional que puede tener filias y fobias más desarrolladas que el Sr.Barthe, ha puesto raciocionio sobre la narración y ha analizado las diferentes alternativas en el partido desde una óptica completamente imparcial y llena de argumentos sólidos basados en el desarrollo del juego. Patético la narración del final del partido por parte del Sr.Barthe. Parecía que su castillo de naipes basado en estadisticas y afinidades se desmoronaba lentamente y su discurso quedaba vacio por segundos hasta el punto de que la parte más electrizante del partido la acometía como si de los minutos de la basura de un partido de universitarios se tratase. Nunca me gustó su ritmo en la narración, ni sus comentarios entre tiempos pero lo que me ha transmitido hoy es una de las mayores faltas de credibilidad profesional que me he encontrado en el mundo periodístico (y ya hemos visto un buen montón de periodistas increibles en los últimos años).
Se hace raro no ver al TAU en una final de algo no relacionado con el basket en este pais o de Europa. Se merecía haber estado. Pero mañana toca un desenlace de Copa a la antigua usanza: Barca - R.Madrid. ¿Donde estará Audie Norris?
Disfrutemoslo, nunca es tarde para engancharse con el baloncesto.
PD: Dicen que Barthe se lleva a matar con la aficción del Baskonia y que se la tienen jurada. Cómo debe ser su "amor" por el Real Madrid...

