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03/21/2007: "La prueba del escupitajo"
music: Cada día somos más - Siniestro Totalmood: butanístico
Hace unos días leía esa noticia de relleno de noticiarios y periódicos gratuitos que ha conmocionado a padres primerizos y veteranos en su día: uno de cada diez hijos no es del padre que se le supone. Era la comidilla del café del lunes y mientras algunos se sorprendían, otros lo asumían como algo natural, con ejemplos cercanos y algún que otro chascarrillo local. Mientras se desarrollaba la conversación, yo recordaba el reconocimiento popular que tenía el "butanero" o "tío del butano" en la paternidad de todos aquellos hijos de lejano parecido con sus padres. También se hablaba de fontaneros y electricistas o del niño del reparto como posibles seductores entre horas pero la palma se la llevaba el operario de distribución de butano SA. Y, mientras visualizaba en mi mente al tipo fornido, con su mono naranjón, capaz de subir tres bombonas al décimo subiendo las escaleras, me vino un flash. Mis recuerdos están anclados en un pasado muy remoto. En estos días que corren el gas natural está implantado en un 70% de los hogares y el que tiene que coger una bombona va a la gasolinera y coge una ultraligera. El mito se rompe, se descuartiza y ahí viene la gran pregunta: si el butanero no era, ¿quién era el padre de ese 10% "despistados"?
Lo mejor es que todo se consigue arrancándole un pelo al bambino en duda y escupiendo en un bastoncillo. Y como en los días que corren estamos tan familiarizados con los procedimientos de los CSI de medio mundo sabemos que la prueba de ADN se hace en diez minutitos metiendo las muestras en la maquinita y que no hay posibilidad de fallo. Y no me extrañaría que más de uno y más de dos, con problemas domesticos o simplemente por inseguridad congénita o taurina se haya escapado a la clínica más próxima con una mata de pelo del infante para pedir su validación antes de pedir el divorcio. Preguntaban en la tele a los viandantes por la situación y estupideces de todo tipo se podían escuchar. Pero entre toda la sarta de sandeces que le sale al ser humano cuando te ponen un micro por delante un buen hombre decía: "Pero si lo he criado los últimos treinta años, aunque no sea mío ya me lo quedo". Y es que de lo poco que nos queda de naturaleza aun quedan restos de sabiduria innata.
Para vuestra información, yo, por si las moscas, tengo todo electrico en casa.

