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03/23/2007: "Trastorista y Tarzán"
music: Mi carro - M.Escobarmood: Encontrado
Hoy he pasado uno de esos entrañable momentos televisivos tan extraños en estos días de grandes hermanos y debates insulsos. Estaba en mi habitual zapeo cenístico cuando he enganchado con un documental sobre un barrio marginal de Madrid. Iba familia tras familia charlando con ellos y comentando las vicisitudes de su vida en una zona conflictiva. Todo era pelín deprimente hasta que ha llegado el turno a un abuelete, delgadito, morenillo y elegantón, un gitanito con mucho arte que le ha dado la vuelta a la tortilla.
El pueblo gitano despierta filias y fobias por igual. No pasan desapercibidos. No va en su naturaleza. Puedes echarles en cara muchas cosas pero hay que reconocerles siempre su capacidad para afrontar situaciones dificiles de una una forma diferente. Ni mejor ni peor, diferente a la cómo los payos. Y mientras el barrio entero se queja del tráfico, los yonkis, la basura y la falta de garantías para los habitantes, el abuelete disfruta con su buen humor de lo poquito que tiene y de su tarea diaria. Recoge sus "yerros" todas las mañanas de los vertederos próximos mientra entona sus canciones. Pero no está solo en la tarea. Cuenta con dos ayudantes de primera división. Un burriquito atigrado con cara de cabezón que tira de su carro de la chatarra. Ante la pregunta de cómo se llama el burrito, el gitanito responde sin duda: "Trastorista". Y tiene todo el sentido. El burro tira con la fuerza de un tractor y le da el servicio que le daría un tractor si el gitano viejo supiera conducir. Rondando el carro hay un perrillo de raza "varios" que el abuelo mima como al camarada con el que pasas media vida a su lado. En esta ocasión es la mujer del enjuto gitano la que a la pregunta del nombre del canino responde: "Pues Tarzán". Y la estampa de Tarzán alrededor del carro mientras Trastorista marca un ritmo alegro y el gitano va montado con sus piernas para afuera da un pellizco a mi estomago, me demuestra que uno puede ser feliz con la mitad de la mitad de lo que podemos llegar a creer que necesitamos para vivir. Me río como podría echar un par de lágrimas y durante un momento me cuestiono TODO. Pero la hipoteca, la letra y la VISA me arrastran de nuevo a la realidad y el pasaje de Trastorista y Tarzán se diluye en la pantalla.
Si veis al abuelo gitano con el borriquito y su perro saludadlo de mi parte y echaros un cantecito a mi salud.

