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10/30/2007: "Deadman"
mood: MuertoViviente
Disfruto con la reedición de lujo de las historias clásicas de Deadman. Ese personaje nacido en los sesenta de la pluma de Carmine Infantino pero que rápidamente sería apadrinado por uno de los más grandes ilustradores de todos los tiempos: Neal Adams. Son historias en la que el misticismo sesentera, con sus gotitas de psicodelia, se mezclan con el género superheroico para contar la vida de un muerto que no descansará hasta dar con su asesino. Historias con fuerte influencia de la teleserie El Fugitivo pero con el prisma particular de un Neal Adams que desde sus comienzos siempre demostró sus intenciones de superar los géneros para contar historias.

En Dreamers.com
Releo estas historias con una perspectiva distinta. Reconozco que en el pasado estas fueron un MUST sobre la obra de uno de los maestros de los que había que leer hasta las historietas de amorios al tiempo que un capitulo más en mi particular estudio enciclopédico sobre el Universo DC, mi favorito en esto de los superhéroes. Ahora lo veo desde una perspectiva más existencial. Me conmueve el tipo que todo lo puede ver y nada puede hacer sin usurpar el cuerpo de otra persona. Y cuando se produce ese momento, tengo la sensación que Deadman se siente hasta cierto punto asqueado por robar esos momentos a su legítimo propietario. Sigue un camino a ninguna parte, lleno de mentiras y trampas, y solo un golpe de suerte lo pone en la pista que podrá llevarle al descanso eterno. Y como en toda buena historia de perdedores, pues no olvidemos que Boston Brand es asesinado sin saber hasta muy avanzada la historia el ridículo origen de su muerte, Deadman encuentra un lugar en el mundo donde vuelve a ser el mismo. Algo que para algunos, aun vivos, nunca llegarán a alcanzar plenamente.

