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03/17/2008: "Tradicion Trinataria"
mood: Orgulloso
Soy poco tradicionalista desde el punto general del término. Entiendo la tradición como algo que une a un pueblo nunca que los ate. La tradición es algo que debería surgir de manera espontanea entre un colectivo determinado para celebrar algo que les es significativo y estar limitado por unas pocas reglas que controlen que no se pierde el sentido original de la celebración pero no que la manipulen ni la censuren. Es la tradición uno de esos conceptos tergiversados por el hombre que lo ha llevado a convertir en sinónimo de estancamiento, radicalismo o, simplemente, trasnochamiento.
Y así cuando mi Barrio se llena de personas para recibir en procesión a las tallas morenas de El Cautivo y la Virgen de la Trinidad, mi corazón se compunge, mi identidad con el entorno que ha visto nacer, crecer a mi y a mis hijos se hace plena y me siento parte de la tradición. Una tradición no escrita que lleva a vecinos y visitantes a reverenciar la procesión de manera masiva por las cuatro calles principales del Barrio y a cubrir de claveles rojos las tallas en varias ocasiones durante el trayecto. Una tradición que hace que los viejos conocidos se reencuentren, los más pequeños disfruten de la procesión más próxima que la Ciudad les puede regalar y los enfermos del Hospital evadan sus males durante unas horillas pensando que serán testigos privilegiados del paseo del Cautivo por el Barrio. Y escribo una y mil veces Barrio con mayúscula pues pese a toda la globalización, la perdida de muchas viviendas caracteristicas, los miles de vecinos que se han ido en los últimos años y lo abandonado que el ayuntamiento tiene sus calles y escasos jardines, mi Barrio mantiene una personalidad característica que hace que los que aquí vivimos nos sintamos orgullosos de ser una pequeña parte de su microuniverso tan particular que lo hace erigirse en el centro del mundo por momentos para caer en la desesperación de la vulgaridad y la falta de conciencia en muchos otros... Pero el Barrio está vivo y no hay nada mejor que verlo un Lunes Santa desde bien tempranito. Y por detrás de todo, la no escrita pero bien sabida tradición trinitaria.
Esta tarde, tarde grande. Todo el mundo alrededor de la casa hermandad y las calles colindantes para la gran marcha que acabará a las cuatro o cinco de la mañana con los tambores de los Regulares sacudiendo mi Barrio que, en contra de lo que se pueda pensar, cuando me interrumpen en mi sueño pienso: "Ahí anda vivo mi Barrio".

