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03/20/2008: "27Km"
music: A Hundred Miles Off – The Walkmenmood: Probando,probando,1,2,3
Aparece un hueco de sol en este terrible día de lluvia y allá me voy alimentar petrolíferamente a "She's coming". No se porque elijo la estación de servicio más lejana y con mayor dificultad para repostar, Fuente Olletas, y allá voy a hacerme los primeros kilometrillos, esos en los que pones mucho cuidado por que todo es nuevo y no quieres coger malos hábitos desde el principio. Termina el repostaje y me digo "pues ya que estoy aquí, tiro por la Cuesta del Seminario, bajo por el limonar, me cruzo medio paseo marítimo, llego al Arroyo Jaboneros subo por Pinares y le enseño la moto a DD". Y ni corto ni perezoso allá voy. Y a pesar el viento racheado y algún capullo con ganas de emular a Alonso, todo ha ido a la perfección. Hacia tiempo que no tenía la sensación de conducir un vehiculo de dos ruedas a 80Km/h y, como diría el niñato de turno, mola. La visita a DD es obligada al encontrarse recluido en su mini-guardería durante toda la Semana Santa. Parece que le ha gustado y me ha ayudado a ajustar los retrovisores que venía pelín caóticos de fábrica. Me ha hecho mis primeras fotos con ella y desde hoy lo he nombrado mi fotógrafo de cámara ;-). Siguiente parada la casa de Triskelbiker, muy cerquita de DD, y tal como me pedía ayer en un comentario, se la he presentado formalmente justo tras su llegada de la capital. Me ha recibido toda la familia Triskel y me ha encantado ver a los pequeños que ya no son tanto correteando y machacándose como otros huracanes y tornados. Triskelbiker me ha felicitado y me ha contado las diferencias de conducción con su HD. Mbel le ha tirado un tiro con el asiento trasero pues ya sabeis que las Sportecs no son precisamente para llevar pasajeros ;-). De ahí de nuevo por la orilla del mar de paseo marítimo a paseo maritimo pasando por el Paseo de los Curas. Vuelta por Juan XXIII y revuelta alrededor de la casa del bueno de GA para después tomar la circunvalación pequeña y a la altura de La Rosaleda poner rumbo a casa callejeando por el barrio. Aparcamiento perfecto y, joder, he perdido los mandos automáticos de los garajes. Todo no podía ser perfecto.
Han sido unos primeros 27 kilómetros muy intensos al tiempo que bonitos. Le he dado una vuelta a La Ciudad y me he empezado a familiarizar con ella, con su tacto y sus berrinches y ya me cuesta menos encontrarle el punto G, que digo, el punto N. La chica pesa un quintal y no te puedes despistar si te metes en un fregado de revueltas pues se te puede venir encima. Eso si, cuando le das alegria en la carretera y apuras bien las marchas, te le agradece con una potencia y seguridad que me reafirman en mi pequeña inversión. Inversión que ya me está rentando pues la nena bebe 95 sin plomo y llenarle el tanque me ha costado poco más de diez euritos... que no está nada mal. Mañana intentaré darle otra vueltecita a ver si le voy pillando callo y el lunes aterrizo en el trabajo con ella y puedo empezar a ganarle un poco de tiempo al día.

