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04/16/2008: "Bye Bye Reloj"
music: Timebomb - Rancidmood: Desenganchado
Desde hace unas semanas no llevo reloj. Creo que es la primera vez, desde que cumplí ocho años y me regalaron mi primer Casio digital de plástico negro, que tal artilugio demoníaco no me acompaña a todas partes. Cuando se rompía el corriente de ese momento, siempre tenía uno de repuesto: uno viejo al que tenía cariño, uno nuevo que esperaba su momento para ser estrenado. Siempre, en mi muñeca izquierda, un pequeño sobrepeso que me decía como me pasaba la vida, como se me venía la muerte, mas callando... Y todo respondía a una obsesión por el tiempo que me acompaña desde pequeñito y me ha llevado a la puntualidad como una norma inquebrantable o La optimización de mis tareas (lúdicas o profesionales) para dejar tiempo para otras cosas que muchas veces no existían. Ninguna de las anteriores me ha hecho mejor persona o alcanzar más altos objetivos, simplemente me ha hecho llevarme unos enfados del quince con los tardones (en ocasiones hasta de dejarme de hablar con ellos. Ya lo se, muy mal por mi parte) o una frustración atroz al saber que no había mucho más que hacer...
Pero cuando una pieza de la cadena metálica se soltó en mi preciado reloj azul, lo dejé en el escritorio reposando. ¿El motivo? Inicialmente no había ningún motivo particular para dejar de llevar reloj en la muñeca. Realmente hay relojes por todas partes: en el coche (en la moto no ;-) ); en el ordenador de casa y en el del trabajo; en los postes de la calle; en la iglesias y en algunos edificios oficiales; en el movil... El tiempo (horario) no me va a abandonar por que deje aparcado momentáneamente mi reloj y la experiencia me está resultando bastante interesante. Por una parte me he quitado el tick de mirar continuamente a la muñeca izquierda. Los primeros días me venía a la cabeza aquello de "las carne menos hueso con el..." que decíamos de niños al ver el "roal" del reloj blancucho ante mi incipiente moreno de albañil. Con el paso del tiempo la dependencia del reloj de muñeca pasó y de alguna manera me sentí libre... no mucho más sino libre de otra manera: Como si aunque estuviera en una encarcelado me hubieran quitado los grilletes. Tonterías sin importancia aparente pero que me ayudan a recuperar mi paradigma de Robinson Crusoe en esta isla deshumanizada llamada civilización del siglo XXI. Parece que este verano tendré morenitas las dos muñecas.
No me zafaré del tiempo quitándome un complemento de mi muñeca pero de alguna manera le/me demuestro que mi obsesión por él puede que esté dismuyendo... y como con todas las dependencias, poder sentirte capaz de "desconectar" siempre es muy bueno.

