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04/25/2008: "De tarde a noche en el Bianco&Nero"
music: Shining Jewels - Action Slacksmood: Encajando
El Bianco&Nero se convirtió en nuestro cuartel general durante aquella primavera. Tal fue nuestra asiduidad que un camarero avispado nos reservaba una pequeña mesa para dos en la terracita de la primera planta con unas preciosas vistas a la Acera de la Marina. Cañas y tónicas con unas almendritas y algunas aceitunas. Al principio Ana me llamaba a eso de las cinco y media y me preguntaba con una ingenuidad casi adolescente si nos veíamos para tomar una cervecita y hablar del tema. No me resistí ni una sola vez. Pasadas un par de semanas solo nos llamábamos cuando nos era imposible ir o llegar puntuales. Ana intentó que Sara se uniera a nuestras tertulias pero para mi estaba claro que nuestra regordeta compañera nunca vendría a hablar de fantasmas ni Apocalipsis. Y aunque eran las mejoras amigas del mundo y Silvestre hubiera sido su amor inconfesable durante años, el miedo de Sara ante el más allá cerraba cualquier puerta. Del resto de comensales con los que compartimos la visita de Silvestre sabíamos positivamente que mejor ni intentarlo. Así, tras un par de tardes, que al poco tiempo se convirtieron en noches, en las que estábamos en un caos de sentimientos añejos, recuerdos incompletos, hipótesis inconsistentes, divagaciones fantásticas y un puntito de tonteo innato en mi, Ana sacó su vena analítica y me preguntó:
- Pero realmente ¿por que estamos aquí? - La miré extrañado pues habíamos hablado los días previos de tantos temas que la pregunta me descolocó completamente. No supe que decir y ella continuó. - En lo que a mi me atañe tengo dos motivos principales. Uno: saber qué y cómo arrasará esta mierda de ciudad que amo como si fuera algo mio para, en la medida de lo posible, evitarlo. Dos: Encontrar la manera de volver a contactar con Sil. Tenemos una cuenta pendiente.
- Como ya te he dicho - dije tras apurar una caña al tiempo que pedía la siguiente al camarero -, creo la amenaza de La Ciudad puede ser algo muy metafórico. No creo que un maremoto la vaya a asolar o un gusano gigante se la trague de la noche a la mañana... - por mi cabeza pasaron viejas viñetas y fotogramas de serie B fuentes inagotables de mis recursos - Me da que las escalas de valores de aquí y del más allá de la lucecita que te llama podrían ser sutilmente diferentes.
- Entonces ¿qué es lo que te hace venir cada noche a perder tres horas con una loca treinteañera con la que no tienes la más mínima oportunidad? - aquel tiro me dolió pues aunque inicialmente no buscara nada con una vieja amiga había aprendido a no cerrar puertas a la curiosidad. Había que contraatacar con inteligencia.
- Mi interés - hice una pequeña pausa mientras cataba mi cerveza recién llegada- se centra más en los agentes que en los sucesos. Yo quiero saber quién es ese malo y su semillita y quienes son la caballería que nos va a salvar en el último momento
- El viejo amigo y los señores de La Ciudad - La memoria de Ana era prodigiosa, podía recordar textos completos de una página tras varias lecturas y las escasas palabras de Sil eran para ella un puzzle para preescolares - y quién sabe si encontraremos algún ¿pred?
- Exacto. - dije con convicción mientras recordaba con el aliento de Sil se extingia sin acabar aquella palabra.
- Entonces dejémonos de tonterías y empecemos desde cero. Ordenemos nuestras cuatro prioridades por probabilidades de encontrarles rastro. Ahí tengo que reconocer que tu aproximación es mucho más mundana y accesible. Para mí de más a menos irían: el malo, los buenos, qué y cómo arrasará La Ciudad y contactar con Sil. ¿Coincidimos? - Asentí con la cabeza y ella continuó - Ahora propongamos fuentes para obtener información sobre cada punto. - Me sentía como un inútil Watson, sin ser doctor, ante una cuadriculada Holmes corredora de bolsa enganchado a la tónica. De alguna manera me piqué en aquel torneo de organización para una causa perdida y tomé el relevo.
- Si queremos saber quien es ese viejo amigo tenemos que buscar entre los comunes y estos se remontan a nuestros cuatro años en el instituto. Habría que obtener orlas, listas y demás y de ahí sacar quien era amigo y quien no y buscar a los que se han estado fuera de circulación por mucho tiempo...
- ... y que ahora han aparecido - apuntilló Ana sin quererme quitar protagonismo en mi aportación.
- Todavía mantengo buena relación con Guzmán el hijo del bedel y este seguro que nos puede conseguir algo de info o al menos la manera de obtenerla - Ana me sonrió y yo le sonreí. En aquel momento no se muy bien si era por que veía que me involucraba tanto como ella o había otro significado. Sin darle más importancia pasé al siguiente punto.
- Sobre los supuestos señores de la Ciudad, realmente habría varias aproximaciones pero creo que habrá que tirar dos tiros al mismo tiempo: las familias acaudaladas y las de rancio abolengo. Creo que para los segundos nos puede echar un cable un primo mío que en su tesis hizo un estudio de apellidos con renombre en La Ciudad desde el siglo XV. Y para la segunda parte seguro que tienes un amigo superpastizales que conoce a todo el que tienen un par de millones de euros en banco.
- Un par de millones lo tiene cualquier - dijo riéndose de mi como si el hablar de cientos de millones de pesetas fuese lo más normal para ella - Si lo que buscamos son señores deberían tener al menos un par de docenas de cientos de millones... No te preocupes el top ten lo saco yo. Aunque dudo que esa gente esté muy por la labor de salvar a nada ni a nadie.
- Sobre el qué y el cómo no tengo la más mínima idea de donde puede venir el tema - la miré pasándole el testigo. Había dado más de lo que imaginaba.
- Yo tampoco tengo ni idea - confesó sin complejos - tal vez deberíamos revisar temas alimentarios, meteorológicos... - pensó durante unos segundos y sentenció - mejor de este pasamos. Ya tenemos suficiente tarea con los dos primeros y - sacando su mini portátil de última generación dijo - ahora vamos a hacer un plan de acción para las próximas semanas...
La interrumpí. Mientras hablaba sobre los pues y comos me vino a la cabeza una persona. Una vieja amiga de mi madre que tal vez pusiera luz en nuestro camino al más allá.
- Creo que se nos olvida nuestra cuarta prioridad - amagó con decir algo pero vio como mis ojos brillaban y se contuvo - Y creo que conozco a la persona idónea para hacerle algunas preguntas...
- ¿De qué me hablas? - su voz estaba cargada de curiosidad.
- La semana que viene espero poder presentarte a la señora Márquez, conocida en el mundo de lo divino y sobrenatural de La Ciudad como... Tachaaaaaaaan....Madame Aurora, nuestro contacto con el más allá.

