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06/18/2008: "TSTSTSTST … SOY VUESTRA AMIGA... TSTSTSTST …"
music: Fuera del mundo real - Lapidomood: VaSaliendo...ComoDuele
Viene de La mejor amiga de mi madrina
Seguimos a Madame por un sendero de velas ambarinas en la oscuridad de la aquella sala donde nos dio la señora Aurora la bienvenida. Las luces no nos permitían ver más allá de unos centímetros de sus llamas y tenía la sensación que en el momento menos esperado tropezaría, tiraría las lámparas y prendería fuego a la mansión de victoriana. Pensamientos positivos que me asaltan en situaciones que no controlo. De repente Madame desapareció de mi vista. Al segundo Ana también pero un sonido de telas pesadas me anticipó que había que cambiar de dirección en algún momento. Adelanté mi mano derecha, toqué la tela y crucé por entre unas telas parecidas a la napa a otro habitación donde una luz tenue en el techo indicaba unas estrechas escaleras de caracol desde la que resonaban los pasos de mis predecesores.
La escalera me resultó interminable. Esperaba subir una planta, dos a lo sumo, y acabé con la sensación de haber subido a un quinto piso. Ana y Madame me esperaban en un amplio recibidor pintado de rosa claro que recuperaba la decoración del recibidor de la planta baja. Camuflada con pintura rosa y un tirador rococó dorado descubrí una puerta de ascensor. Madame era una mujer ante todo práctica en lo que a negocios se trataba y teniendo en cuenta la media de edad de su clientela, no podía permitirse que sus clientes tuvieran el más mínimo pero para acudir por un capricho de escalera. Sin decir palabra la mujer avanzó por un largo pasillo con habitaciones a izquierda y derecha. Cada una tenía un símbolo y un color diferente. Algunos tenían grabados del zodiaco decimonónicos. Otras apuntaban a símbolos orientales. Y los menos, dibujos infantiles de animales de principios del siglo veinte. Un gatito negro de sonrisa enigmática nos daba la bienvenida en la última puerta del pasillo. Madame Aurora entró y mientras un millar de finos halógenos cayeron sobre ella, se sentó en un gastado butacón de escai gris alrededor de una mesa camilla en la que cuatro personas entrarían muy justas. Recordaba perfectamente aquel sillón y la mesa. Mi madrina, la señora Aurora y su madre pasaban tardes enteras de invierno viendo la tele, chismorreando o echándose las cartas mientras yo leía tebeos o jugaba con alguno de aquellos sobrecillos de soldados de plástico que mi madrina siempre me compraba cuando salíamos.
- Bienvenidos al Cuarto de las Voces. Por favor, tomad asiento - dijo Madame mientras se quitaba los anillos de ambas manos al mismo tiempo con una habilidad extraordinaria y los iba dejando en un cenicero plateado a su derecha. Allí dejó también los collares y sacó un gastado rosario de un bolsillo invisible que colgó a su cuello. Sonriendo nos dijo - Jesusito de mi vida no me dejes sola ni de noche ni de día. El siempre esta a mi lado. En este y en el otro mundo.
Ana se sentó a su derecha y yo junto a Ana. Eran sillas no muy grandes y de respaldo bajo. Madame comenzó a hacer ejercicios respiratorios. Ana y yo nos miramos sin saber muy bien qué hacer. La habitación no tenía ni ventanas ni ningún tipo de decoración en las paredes. Al minuto entró Paula con una bandeja que llevaba un par de platos llenos, otro vacío, tres vasos y un trozo de pan. Dejó el contenido sobre la mesa y se situó a la espalda de su tía. Los vasos iban llenos pero su contenido era una incógnita. Los platos tenían respectivamente un trozo grueso de queso y un par de trozos de carne membrillo y una especie de pasta blanca que me parecía merengue aunque no pondría la mano en el fuego. El trozo de pan era un mollete pequeño con harina en su superficie. Sin decir una palabra Madame Aurora trajo el plato vacío frente a ella y vertió de un vaso un líquido amarillento que por su densidad parecía aceite. Cerró los ojos y comenzó a mover sus dedos sobre la superficie grasienta del plato. Las luces disminuyeron de intensidad hasta que los finos haces se tornaron amarillos y nuestras caras parecía cortadas entre las sombras. De reojo seguía a Paula pero la chica no hacía ni gesto ni movimiento. Madame dijo con voz potente:
- Estamos listos para la invocación. ¿Como se llamaba vuestro amigo?
- Sil. Silvestre Casado Moritz
- ¿Tenemos algo de sus días con nosotros?
- Aquí está su foto
- Muy bien. - y la dejo sobre el plato cubriéndola de aquel aceite y rozándola con las puntas de sus dedos - Cogeos vuestras manos durante todo lo que resta de sesión. Nunca se sabe qué puede ocurrir y no hay mejor ancla con este mundo que otra persona unida a ti. Ahora llamaremos a Betty. Ella nos ayudará a encontrar a vuestro amigo - Betty. Aquel nombre me daba escalofríos. Era el nombre con el que me atemorizaban cuando era niño y no quería irme a dormir o comer alguno de aquellos potajes que odiaba. Betty era el principal contacto de Madame Aurora con el más allá. Tenía otros como Rick, Fritz o Carmen pero decían que Betty fue con la primera con la que contactó y nunca le fallaba. Por lo que una vez me dijo mi madrina, Betty decía ser el espíritu de una rica heredera inglesa del siglo XVII que vivió en La Ciudad y fue asesinada por su marido para quedarse compartir sus riqueza con su amante. Su asesinato nunca fue desvelado y ella se resistía a caminar a su destino final. Eso es lo que decía Aurora pero mi madrina siempre me dijo que los que deambulaban por aquellas tierras tenían siempre una mentira que encubría sus verdaderos propósitos.
Echando la cabeza para atrás un par de veces para dejar la caer con violencia contra su pecho, Madame Aurora comenzó su invocación.
- ¡¡¡ BETTY !!! ¡¡¡ BETTY !!! Aurora te llama. ¡¡¡ BETTY !!! ¡¡¡ BETTY !!! - dijo gritando con voz aguda. Pero no ocurrió nada
- ¡¡¡ BETTY !!! ¡¡¡ BETTY !!! ¿¿¿Dónde estas mi querida BETTY??? - nada ocurrió y Madame Aurora comenzó a mover más rápido sus dedos sobre el plato. De repente Madame paró bruscamente
- ¿Betty? ¿Eres tu mi querida Betty? - La chata nariz de Aurora apuntaba hacia el techo mientras que el grueso cuello se estiraba de manera antinatural como si fuera una jirafa buscando comida en la copa de los árboles. Mi sensación era que Madame Aurora se debía estar haciéndose daño. Pero no sonó ni un gemido. Ana sin perder de vista la cara de nuestra anfitriona me apretó la mano con fuerza. Paula era una estatua a la espalda de su tía pero sus ojos parecían que se le iban a saltar. Cuando parecía que Madame Aurora se iba a levantar de la silla su cuello dio un brusco latigazo contra su pecho sonando un fuerte crujido en sus cervicales y a huevos cascados en su cara. Los pelos se le electrificaron más aún y con pequeños espasmos, la cabeza de Madame Aurora fue incorporándose poco a poco hasta que pudimos ver como su pequeña nariz sangraba sin cesar sobre su boca en la que varios dientes se habían partido y otros se movían mientras nos decía con ojos de pánico:
- NO ... TSTSTSTST … QUERIDA... TSTSTSTST … NO SOY BETTY. - una voz gutural, femenina, con gran eco y tonos musicales salió del cuerpo de Madame Aurora a pesar de que su boca ensangrentada estaba completamente cerrada.
Ana gritó durante un segundo y clavó sus uñas en mi mano. Paula se movió como una gacela y se puso junto a Ana, la empujó empujándome a mí y le cogió la otra mano al tiempo que nos decía:
- No os soltéis. Por lo que más queráis no os soltéis y aguantad. ¡¡¡ No os soltéis!!! Sois lo único que puede devolver a mi tía a esta tierra. - Miró fijamente a su tía y le dijo:
- No queremos saber quién eres. No queremos saber de donde vienes ni por qué vienes. No te debemos nada ni queremos nada de ti. Abandona ese cuerpo de inmediato o me veré obligada a aplicarte el Código No Escrito. - Por un momento la retahíla de Paula me tranquilizó. Me hizo suponer que Madame recurría a montajes gore para darle más salsa a su espectáculo y Paula era una secundaria de lujo. Pero aquella tranquilidad duró hasta que volvió a surgir la voz del pecho de la anciana.
- TRANQUILA ... TSTSTSTST …NENA ... TSTSTSTST … SOY UNA AMIGA ... TSTSTSTST … NO VA PASAR NADA... - aquel ente hizo una pausa en la que escuchamos perfectamente como Madame intentaba respirar por su nariz con la dificultad de la rotura, la obturación y la sangre. Era una sensación agónica - A NO SER QUE TU QUIERAS QUE LE PASE A LA VIEJA.
A Paula no parecían imponerle aquellas palabras.
- Criatura no eres bienvenida. El fin de tus días en este mundo hace ya que pasaron y...
-TSTSTSTST... CREO QUE TE ... TSTSTSTST …EQUIVOCAS NENA.
Paula continuó con su a la carga como si la interrupción no la afectase
- ... que Eaco arrastre los…
- ... TSTSTSTST … NI EACO, NI ANUBIS, NI DUHDRE, ... TSTSTSTST … NI NINGUN PAPANATAS ME LLEVARÁ A NINGUNA PARTE, NENA
- … los restos de tu alma al Averno – Madame Aurora se quedó petrificada por momentos y un hilo de sangre comenzó a caer de su lagrimal izquierdo. Ana gritó. Paula apretó sus mandíbulas mientras los ojos parecían salirse de sus órbitas – Cógela, cógela fuerte – me susurro entre sus apretados dientes.
- … TSTSTSTST … ¿POR QUÉ TAN NERVIOSOS? … TSTSTSTST … SOMOS TODOS … TSTSTSTST … AMIGOS… TSTSTSTST … NO HAY TIEMPO QUE PERDER … TSTSTSTST … MORITZ NOS NECESITA… TSTSTSTST … ¿QUIÉN ERES?
- Nadie- afirmó Paula sin ninguna duda.
- … TSTSTSTST … ESTÁ EN PELIGRO … TSTSTSTST … NO JUGUEMOS– la voz hizo una larga pausa. La mano de Ana iba a hacer saltar mis venas.
- … TSTSTSTST …CORRE MUCHO PELIGRO… TSTSTSTST … Y SOLO VOSOTROS PODEIS HABLAR AHORA CON EL … TSTSTSTST …NECESITO QUE LE DIGAIS…
- Márchate – Paula cortó la voz con firmeza – No hay nada que queramos saber
- … TSTSTSTST … EL TIEMPO SE ACABA Y MORITZ … TSTSTSTST … CAZARÁN A MORITZ… TSTSTSTST … LOS VIELAINES Y LOS LACOINES LO CAZARÁN … TSTSTSTST … LO DESEMENUZARAN Y JUGARAN CON SU FUNDA … TSTSTSTST … LO OLVIDAREIS PARA SIEMPRE … TSTSTSTST … VIENEN HACIA AQUÍ ¿NO LOS OIS?... – del oído derecho de Madame salió otro hilo de sangre, más oscura y más caudalosa. La cabeza de la anciana se desplomó sobre su pecho y la sangre comenzó a gotear sobre la mesa – Ana gritó más fuerte aún. Esta vez Paula casi toca a su tía pero se retiró a escasos centímetros yo me quedé complemente petrificado con un sabor metálico en mi boca y sabiendo positivamente que en aquellas circunstancias no podía hacer nada.
- … TSTSTSTST … VIENEN A POR MI … TSTSTSTST … ME TENGO QUE MARCHAR ANTES QUE EL SIERVO LLEGUE … TSTSTSTST … TENEIS QUE AYUDARLO… VAN A ACABAR CON MORITZ Y SOLO VOSOTROS … TSTSTSTST … PODREIS AYUDARLO… - por un momento la voz de ultratumba transmitía algo lejanamente parecido a agonía o lástima. Pero la cara ensangrentada de la mujer mayor, con la nariz y los labios completamente explosionados y los ojos amoratados eliminaba en mis oídos cualquier sentimiento de pena en aquella cloaca gutural.
- Márchate. Márchate. March… - la voz de Ana interrumpió bruscamente a Paula
- ¿Qué le pasa a Sil?
- … TSTSTSTST … EL POBRE MORITZ… TSTSTSTST … YA TE VEO … TSTSTSTST …TU ERES LA QUE LO MANTIENE AQUÍ … TSTSTSTST … ERES LA ÚNICA QUE LO PUEDE AYUDAR… TSTSTSTST … ACERCATE…
- No, Ana. No. Sácala de aquí – me dijo sin perder de vista la figura retorcida de su tía -. Márchate ser sin nombre
- … TSTSTSTST …ANA… TSTSTSTST …SI, ERES ANA… TSTSTSTST …ME QUEDA POCO TIEMPO AQUÍ … TSTSTSTST … ACERCATE
Ana comenzó a llorar como una niña diciendo:
- Pero… ¿qué le pasa a Sil? ¿qué le pasa a Sil?
Lo vi como en un sueño. El brazo de ana serpenteó por delante del pecho de Paula sin que esta increíblemente pudiera detenerla y tocó el vientre de Madame. La señora Aurora hizo leve movimiento de la cabeza hacia abajo, como si recuperase la cabeza a su posición normal. Las facciones de la joven aprendiz de bruja parecieron relajarse y sentí como la mano de Ana se destensaba hasta quedar completamente sin fuerza. Sonó un crujido en el cuello de Madame mientras su cabeza iba recuperando su posición natural y, en un abrir y cerrar de ojos, volvió a desplomarse y golpeando su cara violentamente la superficie de la mesa camilla. Paula apretó sus mandíbulas mientras los ojos parecían salirse de sus órbitas. Yo me abalancé para recoger a la señora Aurora cuando la mano de Paula me retiró poniéndola sobre mi hombro izquierdo. – Coge a tu amiga, cógela fuerte – me susurro entre sus apretados dientes mientras ella movía a su tía fuera de la mesa y la tumbaba en el suelo.
- … TSTSTSTST …BIEN ANA, MUY BIEN… - la mano de Ana comenzó a adquirir temperatura hasta que en cuestión de segundo parecía arder.
- … TSTSTSTST …ANA, VAMOS A SER MUY BUENAS… TSTSTSTST … AMIGAS …
- No la sueltes – Paula me miró con electricidad en sus ojos negros – no la sueltes si no quieres perderla… para siempre – la sensación de calor abrasador subía por mi brazo, mi codo. Sentí el hombro como el extremo de una tea bien embadurnada en petróleo. Era un dolor diferente a cualquier otro que hubiera sufrido pero tan intenso como mi odiosa apendicitis. Así cuando vi a Paula sobre el cuerpo de su tía como si estuviera arreglándole la ropa mientras Ana perdía la conciencia, salio lo peor de mi
- ¡¡¡Pero que cojones haces!!! – le dije sin que ella me mirase ni por un instante - ¿ no ves lo que este bicho le está haciendo a Ana ? – y ella seguía ignorándome
- … TSTSTSTST … ASI QUE TU TIENES SECRETOS … TSTSTSTST … SECRETOS DE MORITZ. … TSTSTSTST … SE PAGARÁN BIEN … TSTSTSTST … LOS VENDEREMOS A PRUNO DE ATSTERAT ANTES DE ENTREGAR … TSTSTSTST … TU CORAZON AL QUINTO DIURE… TSTSTSTST … PUES CON MORITZ SOLO NOS INTERESAN LOS SECRETOS QUE SE GUARDAN EN EL CORAZÓN… TSTSTSTST … A VER, A VER … TSTSTSTST … ¿QUE TENEMOS POR AQUÍ? … TSTSTSTST … ¡¡ QUE BONITO!! … TSTSTSTST …TU PRIMERA VEZ… Y ALLÍ ESTABA MORITZ… ¿QUÉ MAS? ¿QUÉ MAS?... TSTSTSTST … ¡¡¡OH SI…!!!
Paula terminó de buscar entre los pliegues de la túnica de su tía y se giró. Un puño lo llevaba completamente cerrado y gris. La otra mano tenía una especie de escapulario con menos cuencas, redondas y más grandes. Sin mediar palabra restregó el contenido de la mano gris por la cara de Ana, haciéndole entrar la sustancia en su nariz, oídos, ojos y, en especial, en su boca. La restregaba con rapidez pero sin violencia asegurándose que cada poro y oquedad de la cara de Ana quedaba obturada por el polvo. Cuando quedó bien cubierta, colgó sobre el cuello de Ana el collar empezando la muchacha a respirar con dificultad y a hacer tímidos movimientos con sus manos.
- … TSTSTSTST …AGHHG... PUTA.... … TSTSTSTST … ME QUIERES AHOGAR… TSTSTSTST … RAMERA … TSTSTSTST …TU AMIGA CAERÁ ANTES QUE YO… TSTSTSTST …
- Retírala de la mesa – dijo cogiendo la otra mano de Ana con lo que sentí como la temperatura de mi brazo disminuía levemente – y, sin soltarla, túmbala suavemente en el suelo.
- … TSTSTSTST …AGGHH… TSTSTSTST …PERO…AGGHH… ¿DONDE ME QUIERES METER?... AGGGGHHH… MALDITA ZOR…. - la voz de ultratumba se extinguió repentinamente mientras violentos espasmos recorrieron el cuerpo de Ana de cabeza a pies. Fueron diez o quince segundos que se me hicieron interminables. Una de las cuencas en el cuello de la chica cambio de gris por un suave tono violáceo y quedó petrificada en el suelo con los ojos abiertos como platos. Su cara, hierática y gris, le daban la apariencia de una estatua gastada del parque. Los ojos de Ana se cerraron cuando Paula le quitó el collar. Lo guardó en una bolsita de cuero que sacó y volvió a meter en su bolsillo. Sin poner atención sobre mi amiga, se dirigió rápidamente hacia su tía. La seguí. La anciana estaba completamente inconsciente, sangrando y reventada. La cara era la de un boxeador machacado sin protecciones. Tenía cuatro dientes rotos de los que brotaba sangre generosamente; la pequeña nariz de Madame estaba completamente aplanada, amoratada y ya le coagulaba la sangre; los ojos eran dos bolas irregulares de tenis de un intenso granate que les daba la impresión de estar a punto de explotar; pero lo que más me aterrorizó fue la frente inflamada, azulverdosa y salpicada de cientos de pequeñas heridas que le sangraban como cuentagotas dejando caer sus dosis alrededor de los ojos. Paula miraba a su tía y parecía no saber que hacer. En su frustración me miró y me dijo:
- ¿Pero qué demonios haces ahí parado? Llama a una ambulancia rápido ¿No ves como está? – y se tumbó junto a su tía susurrándole palabras en el oído que no logré distinguir. Llamé a urgencias y cuando me preguntaron el motivo del accidente dudé y respondí “Doméstico”. Me dijeron que la ambulancia tardaría quince minutos que se hicieron una eternidad. Madame no daba señales de vida y la respiración era irregular. Paula salió un momento y volvió con un cuenco con agua. – Límpiale a tu amiguita la cara, se recuperará en unos minutos – me dijo mientras ella limpiaba a su tía. La capa grisácea estaba completamente seca y por un momento casi la sacaba como el molde de una máscara de carnaval pero cuando la tenía a unos centímetros de la cara se me deshizo en un polvillo que desapareció misteriosamente de mi vista. Solo quedaban pequeños trozos de arenisca gris en los huevos de la nariz, la entrada de las orejas, en los lagrimales y en las comisuras de la boca. Con mucho cuidado fui limpiándola y Ana volvía lentamente a la conciencia. Durante un segundo tuve la sensación como si estuviera resucitando a una muerta. Y después de lo vivido de alguna manera una parte de Ana había muerto durante unos minutos. Ana despertó completamente y se levantó del suelo como si no hubiera pasado nada. Pero volvió a la realidad cuando vio a Madame destrozada en el suelo. Se echó las manos a la cara y comenzó a sollozar. Paula la miró. El odio salía por todos sus poros.
- ¿Te importaría callarte imbécil? – fue implacable con Ana.
- Tranq… - intenté interceder aunque entendía el estado de la muchacha.
- ¿Te importaría callarte tú también? Si no sabéis con qué tratáis al menos deberías saber seguir las instrucciones que se os dan. Pero ¿qué se les puede pedir a una pareja de estúpidos? ¿Por que un perdedor se os aparezca y entendáis cualquiera sabe qué ya tenéis una misión con el más allá? Claro, vosotros sois más listos que una vieja loca y su inútil sobrina que llevan toda su vida sufriendo a estos amigos sin cuerpo del que agarrar y abofetear. Todo os da igual. Vais a hacer las cosas como creéis aunque no tengas ni idea de lo que desencadenáis…. – la sirena de la ambulancia anunció su llegada y antes de que Paula saliera por la puerta le dije.
- Realmente lo siento... De verdad que lo siento – lo dije sabiendo que aquellas palabras estaban muy lejos de expresar lo que sentía y más lejos aún de sofocar la ira de la muchacha que se agrandaba por momentos ante mis ojos.
- Si tanto lo sientes, llévatela de aquí y dejadnos en paz
Salimos del lujoso vecindario antes que la ambulancia. Conducía completamente descentrado pero Ana no estaba ni para abrocharse el cinturón de seguridad. Llegamos a su casa y me pidió que me quedara a pasar la noche con ella. Nos tumbamos en el sofá. Ana con su cabeza sobre mis piernas que se extendían en el chaise longe. En cuestión de segundos, quedó profundamente dormida. Yo no dormí en toda la noche. Hasta el amanecer mi amiga no paró de hablar en una lengua completamente desconocida. Y hablaba sin abrir la boca.
PD: Van cayendo... lentos pero van...

