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06/23/2008: "El chaval de la portería"
mood: Sorprendido
De manera agónica superamos los cuartos. Habrá quien diga que le gustó mucho el partido, yo la verdad es que vi poquito fútbol y mucho miedo. Habrá también que dejar la santificación de Luis para otra ocasión pues sinceramente creo que ayer no sabía de lo que iba la copla. Pero seamos positivos, aprendimos algo muy importante: ganar a la italiana. Sin hacer mucho más que el contrario y dejándolo todo para el final ganamos el partido. Me diréis que te lo juegas a la loteria de los penalties pero nuestro rival lleva haciéndolo así desde hace décadas y tiene cuatro copas del mundo en su vitrina. Y ahora los rusos. No son los mismos que con los que nos cruzamos en la primera fase. A los holandeses los bailaron a base de bien. ¿Quien parará al diablo Arshavin? Ramos no.
La alegría y el jolgorio de nuestros jugadores contagió a la realeza, a la nobleza periodística y futbolera. Camacho parecía que iba a saltar al campo a celebrar algo tan significativo para nosotros como el paso a una semifinal. El acabose. Y el efecto dominó hizo que la gente se tirase a la calle. Se nota que ya es veranito y el calor expulsa a la gente de sus casas. Por mi calle pasaran mil y un coches jaleados por vecinos nunca vistos en balcones siempre antes cerrados. Nunca más apropiada la frase aleatoria que me llega esta mañana, adjudicada a Charles Kingsley (1819-1875), novelista y clérigo inglés, que clava el desmelene de ayer noche pese a las penurias hipotecarias, gasolinísticas o cesta compristas:
“Actuamos como si el lujo y la comodidad fueran lo más importante en la vida, cuando lo único que necesitamos para ser realmente felices es algo por lo cual entusiasmarnos.”
Por cierto, el chaval ese que está en la portería de la roja parece que promete...
¿Que dejaremos para el paso a la final?

