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08/25/2008: "Presto, el mago"
mood: Divertido
Los caminos del señor son inescrutables y esta tarde me han llevado al cine. Sin saber por qué me tocaba sesión infantil y ahí que tengo a Tornado y Huracán en la sala inmensa esperando a que empiece Wall-E. La primera opción era una de chimpancés astronautas que al pequeño parecía hacerle ilusión pero una vez que vió la maqueta de cartón tan aparente que había junto a las taquillas se animó por una de robots de incierto contenido para él. Se hace la oscuridad y comienzan los trailers. Curioso el de Spirit por Frank Miller. Ilusionante para los pequeños el de Bolt de Disney. Tras unos anuncios espero que empiece la peli cuando sopresa por desmemoriado llega el trailer de rigor de Pixar. Su nombre: Presto.
Presto es un mago de cabaret con smoking y pajarita que saca conejos de su chistera. Sus trucos se basan en la conexión de su chistera reluciente con un gorro cónico de mago al más puro estilo "El aprendiz de brujo" que encarnara Mickey Mouse en Fantasia. Ambos sombreros están conectados y el mago puede sacar de la chistera lo que se encuentra al otro lado del gorro picudo. Normamalmente son conejos. Hasta hoy. Y no me enrollo más con el argumento y entro en lo valioso: la esencia del cartoon clásico se concentra en los cinco o seis minutos que dura el corto, con una intensidad y maestría que pocos pueden conseguir más allá de los estudios pixar. Humor a ritmo frenético con expresiones en la cara de sus protagoistas rescatadas de aquellos cortos de antes de la 2GM, de los de la Warner con Bugs y Duffy o lo posteriores con El Coyote y el Correcaminos. Esencia de Tom y Jerry y, por que no, de Donald más salvaje. Me he reido casi desde el segundo treinta y los que me conocen saben que no soy de risa fácil y menos en los cines. No me he sonreido ni he puesto caritas. Me he carcajeado y en momentos desternillado. Lo he pasado realmente bien y tal vez por saber su pronto final he disfrutado de cada fotograma como hacía tiempo que no hacia en una peli. Solo por este ratillo merecía pagar la entrada.
De Wall-E hablaremos otro día en más detalle. Mis expectativas no eran demasiado altas y la pelicula me ha gustado. Tal vez no me ha convencido el planteamiento completo pero me ha entretenido bastante. Tal vez en posteriores visionados me llegue mucho más. Cabe esa posibilidad. Eso si, no es pelicula que los niños comprendan en su extensión. Es de las que hay que dar muchas explicaciones a esos niños curiosones que me rodean. Maldita inteligencia irrefrenable infantil.

