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09/25/2008: "Felicidad Casual Latente"
music: Por verte sonreir - Los Secretosmood: Sorprendido
Aún pateando el mundo desde las cinco de la mañana, cuando el asiento del aeropuerto me parece un cómodo sillón donde encajar mi deforme cuerpo, aun hay momentos que me hacen sonreír. Una sonrisa por la sorpresa, con un poquito de comecome y mucho de imaginación. Casi se salta una lágrima pero, ojo, las lágrimas no pegan con mi traje azul oscuro. Hay que mantener los principios del gentleman de medianoche. La sonrisa se prolonga por unos minutos y se repite tras varías relecturas. No todos los días te sorprenden con escapadas desde ninguna parte. Son palabras claras. Sin mensajes ocultos, ¿o si?, en los que se reprocha con cariño lo que todos sabemos que no puede ser. Y me sonrío por lo naif que aún puedo llegar a ser cuando tal vez el colmillo de Darthy me está saliendo entre los paletones prestados. Subo mis defensas, baja la ingenuidad. Hay cosas que me darían de pensar si las leyera un poco más pero las dejaré para otro momento. El típico momento en el que las cosas ya no tienen sentido, las palabras pierden su contexto y La Razón vence a La Tentación. Como debe ser y será.
Lo reconozco. Hoy no pensaba escribir. Realmente tenía un par de cosas que me hubieran gustado comentar pero el peso del día y mi enorme ilusión en mis nuevas atribuciones están consumiendo mis energías como esa bella vampiresa con la que muchos en nuestra juventud soñábamos pasar noches eternas aunque nos chupara la sangre... Pero un resorte saltó de donde menos esperaba cuando menos esperaba y compartirlo quería. Pero ¿con quién? Pues tal vez solo conmigo si algún día me releo, cosa que prácticamente nunca hago pues me enfrento con el mismo extraño que por las mañanas veo en el espejo. Aunque algunas veces me entra el morbo de "quien era aquel que vivía en mi aquel Noviembre de ensueño..." y algo leo sin casi nunca acabarlo. Pues no se por que conozco el final.
Ahora pasa un tipo diminuto, enchaquetado desaliñadamente junto a mi. Tira de una maleta con la que rivaliza en altura y seguro pierde en peso. No contento de su estampa, habla por teléfono mientras levanta tres o cuatro kilos de bolsas de Aldeasa con regalos para todas la familia. Y a pesar de todo es féliz. Como yo. Aunque de otra manera. Y me alegro por él al tiempo que recuerdo algo que iba a escribir y tal vez nunca saldrá ya...

