[Previous entry: "Tiempo de aprender"] [Next entry: "La cita"]
10/14/2008: "Doble o nada"
music: Soy como dos - Los Secretosmood: Dual
La dualidad que me acompaña en estos días lejos de hacer estragos, me encandila. Es algo extraño al tiempo que desconcertante y, hasta cierto punto, despersonalizador. O mejor dicho multipersonalizante. Y a pesar de todo y frente a lo que me pasaba hace unos años, me reconozco en el espejo. Que no es poco. Con ejemplos: ayer era fiesta y disfrutamos mucho de un día frente al mar; mientras tanto mi portatil estaba operativo recibiendo correos que revisaba de cuando en cuando como el que hace deporte suavecito. Me levanté temprano para leer poesía mientras el televisor sintonizado en intereconomía noticiaba el rebote de la bolsa a ritmo de maracas (y no tengo acciones, todo hay que decirlo). Pierdo mi vista en el mar pero sueño con rosas del desierto. Y, magicamente, sigo siendo yo.
Detrás de todo esto hay un proceso interno de quema de arquetipos, relaciones inconsistentes, mutación de lo material por lo personal y dejar que el rio, también llamado Destino, me lleve, unas veces rápido, otras lento, hasta la orilla que el quiera. Eso si, le susurro lo que me gustaría por donde me gustaría pasar por si intercede. Y, últimamente, me va dejando en los buenos meandros...
Todo esto me recuerda a una poesía de Machado, pero de Manuel, en la que, sorpresivamente como deben ser estas cosas, me vi lejanmente reflejado cuando la leís por primera vez y cada vez me acerco más y más... cambiando Montmartre por la Via Venetto y La Macarena por La Trinidad
Esta es mi cara y ésta es mi alma: leed.
Unos ojos de hastío y una boca de sed...
Lo demás, nada... Vida... Cosas... Lo que se sabe...
Calaveradas, amoríos... Nada grave,
Un poco de locura, un algo de poesía,
una gota del vino de la melancolía...
¿Vicios? Todos. Ninguno... Jugador, no lo he sido;
ni gozo lo ganado, ni siento lo perdido.
Bebo, por no negar mi tierra de Sevilla,
media docena de cañas de manzanilla.
Las mujeres... -sin ser un tenorio, ¡eso no!-,
tengo una que me quiere y otra a quien quiero yo.
Me acuso de no amar sino muy vagamente
una porción de cosas que encantan a la gente...
La agilidad, el tino, la gracia, la destreza,
más que la voluntad, la fuerza, la grandeza...
Mi elegancia es buscada, rebuscada. Prefiero,
a olor helénico y puro, lo "chic" y lo torero.
Un destello de sol y una risa oportuna
amo más que las languideces de la luna
Medio gitano y medio parisién -dice el vulgo-,
Con Montmartre y con la Macarena comulgo...
Y antes que un tal poeta, mi deseo primero
hubiera sido ser un buen banderillero.
Es tarde... Voy de prisa por la vida. Y mi risa
es alegre, aunque no niego que llevo prisa.
Y por eso siempre juego ultimamente a doble o nada.

