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04/03/2009: "Sus últimas lecturas"
music: Ahí estas tu - Chambaomood: Dejando
No le daban más de tres meses de vida. Repentinamente, sin síntomas anteriores ni indicios familiares, cayó y ningún médico se atrevía a darle la mínima dosis de esperanza. Todo su entorno enloqueció, sin recato ni prudencia. Histeria en estado puro que alcanzaba sus picos cada vez que venía de una revisión o la consulta de un nuevo candidato a salvar su vida. Para su sorpresa, a los que más aplomo les predecía más se dejaban caer en aquella suerte de exorcismo que con el llanto, el grito o el golpe invocaban sin sentido. Mas el cerraba la puerta de su cuarto, se sentaba en el viejo sillón de orejeras de cuero, cogía un libro de la extensa biblioteca familiar. Un libro de aquellos que considerados obras maestras de la literatura y que él había decidido esperaba a leer cuando fuera viejo de viejo. Al cabo de cincuenta páginas, si no le convencía lo dejaba y arrancaba con otro. Pero si le decía algo acababa con el de una sentada sin importar las páginas que fuesen. Encontró en algunos de aquellos libros sombras de experiencias que sabía no podría llegar a vivir y, sin llegar a la satisfacción, cada vez que llegaba al fin algo dentro de él le decía que le sería más fácil marcharse. Las noches fueron más cortas y el recuerdo de amores y proyectos se dispersaban entre travesías por mundos desconocidos o entretelas de alcobas que nunca existieron. Aquellas lecturas le permitieron llorar y reir por igual sin dejar que el dolor y la congoja ante el cierto destino lo atraparan por completo.
Se marchó sin despedirse una tarde de primavera. En sus manos una copia gastada de La historia de la Eternidad con el marcapáginas en la última página.

