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06/12/2009: "Cena"
music: Volaremood: Volviendo.
Era una mesa extraña. Un circulo multinacional que siguiendo las agujas del relol contaba con un italiano, un irlandes, una checa, un búlgaro criado en Hungría, un inglés de origen pakistaní, dos holandesas y una castellano. El inglés era el idioma común y, aunque algunos de los comensales hablaban las lenguas locales de otros, extrañamente nunca se mantuvieron conversaciones paralelas presuntamente ininteligibles para el resto de la mesa. El italiano y el irlandés compartían un extaño sentido del humor que repelía a una de las holandesas al tiempo que atraía furtivamente a la otra. El búlgaro, el de más edad de la mesa, era un libro de cortas anédoctas inverosímiles que te llevaban desde los días del telón de acero al trafico de "algo" en Indochina. La chica castellana y el inglés moreno no perdían puntada de aquellas historias mientras la chica checa hacía el internacional gesto de la locura sobre su sien cada vez que el tipo terminaba una historia. Bebían sin parar, vino bueno todo sea dicho, y la temperatura de la conversación fue subiendo y las almas saliendo a flor de piel. El italiano sacó su sentido más patrio mientras el irlandés entonaba cantos que toda la mesa jurarían eran gaélicos pero no eran más que arrastradas canciones de pub. La holandesa escandalizada empezó a lanzar inequívocos mensajes de atracción al descendiente de los brahamanes y este, contra todo cliché, respondió sin dudarlo un instante con sonrisas y algún guiño. La castellana no quería dar crédito a esa mano cada vez más cerca de su cadera que su vecina holandesa le pasaba con una sonrisa inocente de oreja a oreja. El viejo búlgaro olvidó sus historias cuando llegó el jugoso postre de chocolate del que repitió tres veces.
El cavá llegó y los cánticos se unieron con un popurrí de lo mejor de los sesenta y los setenta de un extraño británico/italiano/hispano. La reina de la noche fue Volare que se cantó no menos de seis veces siendo el broche de oro a una noche sin expectativas para aquella cofradía bajo el palio del destino profesional. Y por lo que me dijeron, lo mejor: el precio de la cena no estuvo nada mal.

