Peregrinación a Poniente
music: Go West - The Cult
mood: Romero
Como romeros peregrinamos todos los años a Poniente al terminar El Rocio. No hay virgenes ni carretas, ni cañas ni tamboriles. Hay playas, de única arena blanca. Hay brisa marina, atlántica, refrescante e inspiradora. Hay caminatas y senderos, dunas y, quién sabe si lo encontraremos, el lince Ramón. Y lo más importante, hay choco, rico y fresco choco, cocinado de mil y una maneras a cual más esquisita. Infinitas raciones con cervecita tras cervecita. Paraiso terrenal.
Este año, un año más, nunca igual, vamos provistos de raquetas, balones de fútbol y rugby, sillitas, sombrillamen, piscinita para mi pequeño huracan y todo un surtido de "herramientas" que harán la playa un poco más linda si cabe. Cabalgaremos por las dunas de Doñana buscando tesoros y especies perdidas, nos perderemos en las eternas puestas de sol. Y claro, está, almorzaremos y cenaremos choco, rico choco, choco fresco, cocinado de mil y una maneras a cual más esquisita. Infinitas raciones con cervecita tras cervecita. Paraiso terrenal.
No hemos marchado y ya pienso en la añoranza que provoca el regreso. Suele ser un día raro. Ese lunes perfecto que no trabajas, te has de despedir de algo y, frente a lo que pueda parecer, en este caso me es más difícil que despedirme de alguien. Suele ser un día muy bonito. Azul, de ligera brisa fresca con olas que rompen suavemente en la playa que la marea ha descubierto. Era el día en el que nos juramentábamos que volveríamos todos al año siguiente. ¿Será igual este año? Probablemente no. Las cosas cambian, todo cambia, el choco no. Choco, rico choco, choco fresco, cocinado de mil y una maneras a cual más esquisita. Infinitas raciones con cervecita tras cervecita. Matalascañas nuestro paraiso terrenal privado.
El Escapista, 05.30.07 @ 11:02 PM CST [link]

