Su Internet
Me lo encontré hace un par de semanas. Caminaba entre nubes de pensamientos poco prácticos y menos rentables buscando a alguien que no supo concretarme. Hacia un par de meses que no nos veíamos y lo encontré muy deteriorado. Le pregunté como iban sus cosas: sus proyectos, sus escritos, sus huidas (a las que llamaba viajes), sus nostalgias. De sus amores no le pregunté, no hacía falta. Me respondió con evasivas, disperso y, en ocasiones, pelín grosero. No me hizo falta mucho, para entender que iba cuesta abajo y hacía tiempo que desistí en echarle un cable a riesgo de que me arrastrara mucho más abajo de lo que el podía caer. Ante esa situación el clásico "bueno, pues nos llamamos en unas semanillas" y cuando me disponía a seguir mi camino me paró del hombro bruscamente y me propuso tomar un cafe. El, como yo, no toma café por lo que asumí que lo que me restaba de tarde me tocaría confesionario. Con las cervezas por delante y reconozco que sin ponerle mucha atención empezó a contarme su descubrimiento: Su Internet. Estaba obsesionado. Poco a poco, por recomendación de ese primo avanzado que todo el mundo parece tener y que nos desvela los misterios de las nuevas tecnologías, descubrió que había fuentes de conocimiento más allá de la fría página web a través de las comunidades. Y en menos de dos meses, muchas noches en vela y una lista de favoritos más larga que una guía telefónica, fue encontrando afines a sus múltiples causas con los que estableció contacto. Ya fuera en un foro, una lista de correo o un chat (que me reconoció le gustaba bastante menos pero que lo entendía como un mal menor) avivaba la relación cada noche hasta que el día casi estaba a medio. Mantenía docenas de hilos de conversación de temas completamente inconexos con cientos de personas cada día y respondía a más de quinientos emails diarios. Su educación le impedía no responder a una comunicación y sentía como una falta hacia sus colegas virtuales tener apagado su cliente de IRC casi todo el día. Vivía en un sin vivir pues disfrutaba más que nunca con sus pequeñas pasiones y en el momento de la comunicación ponía los cinco sentidos pero cuando salía levemente de ese mundo se desmoronaba pensando como se le estaba pasando la vida frente a la pantalla. A penas veía a los pocos amigos que le quedábamos, la familia estaba todo el día a la gresca con su ausencia, ya se estaban acabando los pocos ahorros del verano pasado y, lo peor, es que no se estaba moviendo para poder planificar algo para este. Su monólogo fue largo, denso, lleno de preguntas con autorespuesta y cuando me veía que podía intervenir, largaba una letanía en la que entonaba el mea culpa parando solo cuando veía que iba a beber. Tras dos horas y media comenzó a repetirse y mi paciencia a agotarse. No había recetas para aquella adicción pues la plaga estaba extendida por todo el planeta y allí a donde se fuese encontraría una conexión wireless o un cibercafé que lo meterían de lleno en el mundo del que huía. En aquel momento, solo me vino una cosa a la cabeza y se la dije de sopetón: "Pero estaras ligando ¿no?". Su cara se descompuso por un instante, se enrojeció y parpadeo cien veces en dos milisegundos, trago doble de salidaba y la lengua acarició los dientes incrementando más aún su aspecto simiesco. La respuesta fue apenas perceptible: "Pues no". Me levanté, llamé al camarero para que trajese la cuenta y dejando lo que creía serían los seis botellines se lo dije a las claras: "Creo que serás el único hombre virgen en la internete así que ve espabilando y rapidito que hay mucha competencia". Le di un toque en el hombro y me marché.
Hace tres días me llamó. Se iba para el puente mayo a Lugo. Una concentración sixty con feria del libro, conciertos y charlas de entrañables rockeros venidos a menos. Le dije que tenía un amiguete que estaba allí haciendo prácticas en el ministerio de trabajo y que seguro le hacía hueco en su casa. Me dijo que no hacía falta, que todo lo había resuelto una tal Clara. Sin saber quien era la tal Clara todo estaba dicho y yo me alegré por él. Ahora se que me tiraría meses sin volverlo a ver.
El Escapista, 05.03.09 @ 10:17 PM CST [link]